Colegio Salesiano Los Boscos (Logroño)

domingo, 15 de abril de 2012

Los niños son felices... sobre todo jugando

Jugar con nuestros hijos, aunque no lo notemos, nos hacen especiales como padres y como personas. Jugando con ellos, ni que sea por un ratito, nos ayuda a transmitirles nuestros sentimientos, nuestra forma de ser, a comunicarnos y a conocernos mutuamente. El juego, más que un derecho, es una necesidad a lo largo de todas nuestras vidas. Es una ocasión en la que más aprenden los niños.


Educar a los niños a través del juego

Con el juego se divierte y con el juego se aprende... ¡y mucho! Es un aprendizaje con el que debemos estimular a nuestros hijos para que pasen un rato divertido y placentero, y a la vez que ejerciten el respeto a las reglas y normas, el saber ganar o perder, el conocer el valor de compartir, de trabajar en equipo, de la amistad. A mí hija, cuando era pequeña, le costó aprender a perder. Ella solo quería ganar y ganar, y se ponía unos "morros" y una cara enfadada cuando no conseguía que sus esfuerzosle dieran la victoria. Pero, con el tiempo y con mucha paciencia, conseguimos, las dos juntas, a que ella se diera cuenta de que lo más importante era el juego y no solo ganar.

Pero, como yo decía, jugar es la actividad más antigua, más vital y más divertida de abordar la vida. El juego favorece a la imaginación, a la fantasía, a la libertad... Además no cuesta nada (o casi). ¡Cuántos juegos pueden "salir" de una caja de cartón! Una casa, un túnel, un escenario de teatro, grutas... Y con una pelota... ¡no podríamos enumerarlos! La emoción siempre está asegurada con el juego. Se cambian los tiempos, pero los juegos, muy poco. Solo se cambia el lugar. Antes, jugábamos en la calle, en las aceras, hoy, por una cuestión de seguridad, en sitios más cerrados.

Jugar es divertido y también una buena herramienta para descubrir, enriquecer y desarrollar las capacidades de los niños. A través del juego los niños aprenden a superar retos de la vida, a atreverse, y a expresar buenos así como malos sentimientos y emociones. El juego les hace superar algunos miedos. Miedo de caerse o de llevar un golpe cuando aprenden a montar en bicicleta, o a saltar la comba y a los obstáculos. Y como decía al principio, el juego fomenta la comunicación y las relaciones con las personas, nos motiva a reconocer el otro y a ponernos en su lugar.



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